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Vivir de la tierra y para la tierra: la organización campesina indÃgena en Tusca Bajada
Samuel Alejandro Gil, integrante de esta comunidad y parte activa del Movimiento Campesino de Santiago del Estero (MOCASE-VC), nos abre las puertas para conocer cómo es vivir y trabajar en comunidad.
Organización y trabajo colectivo
“En la comunidad somos familias organizadas dentro del movimiento campesino indÃgena MOCASE-VCâ€, cuenta Samuel. La vida diaria está atravesada por una práctica colectiva: el trabajo, la producción y la defensa del territorio se realizan de forma comunitaria, manteniendo viva una forma de organización ancestral.
La comunidad se dedica a distintas formas de producción que garantizan su subsistencia. CrÃan vacunos, cabras, gallinas, chanchos, pavos, entre otros animales, y también mantienen huertas diversificadas. “De ahà sale el alimento de cada dÃa, es nuestro sustentoâ€, dice Samuel.
El rol del MOCASE-VC
La articulación con el Movimiento Campesino MOCASE no es solo productiva, también es polÃtica y formativa. “El trabajo en conjunto con el MOCASE es aportar conocimiento desde nuestra experiencia y formarnos para conocer nuestros derechos como campesinosâ€, explica Samuel. La defensa del territorio, el acceso al agua y la soberanÃa alimentaria son ejes centrales de esa formación.
Producción para vivir dignamente
En Tusca Bajada, unas 12 familias viven de lo que produce la tierra. El año transcurre entre cosechas de frutas y verduras que incluyen zapallos, sandÃas, ancos, melones, y una gran variedad de hortalizas como lechuga, acelga, zanahoria, cebolla, espinaca, rúcula, y muchas más. Estos alimentos, junto con la carne de los animales que crÃan, conforman la base de la dieta familiar.
Los cultivos se cuidan con esmero. “Hacemos cercados con ramas y les damos mantenimiento seguido para que no entren los animalesâ€, cuenta Samuel, destacando la importancia de proteger cada rincón de la producción.
El agua, un bien vital
Uno de los elementos más valiosos para la comunidad es el RÃo Salado. “Nos beneficia con agua durante todo el año, que usamos tanto para consumo como para riegoâ€, dice. Esa disponibilidad les permite mantener sus huertas, criar animales y garantizar alimentos frescos para sus familias. “La tierra nos da todo: alimentos, vida, autonomÃaâ€, remarca.
SoberanÃa, trabajo y circulación
Además de alimentarse, las familias comercializan parte de lo que producen. Venden en comunidades vecinas y en el pueblo de San José del Boquerón, recorriendo en motos o, cuando se consigue una camioneta, incluso hasta la ciudad de Alberdi. También elaboran ladrillos, sumando otro ingreso que se vuelve fundamental para la economÃa familiar.
Lo que no se vende, se consume. AsÃ, el ciclo se completa: la tierra da, la comunidad trabaja, se alimenta, se organiza y sigue de pie. “Vivimos de la tierra, pero también luchamos por ellaâ€, concluye Samuel.
Tusca Bajada no es solo un lugar: es una forma de vida que resiste y florece desde lo profundo del monte santiagueño.
- Por www.385com.ar











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