Sábado, 18 de abril
El Campo

Vivir de la tierra y para la tierra: la organización campesina indígena en Tusca Bajada

Samuel Alejandro Gil, integrante de esta comunidad y parte activa del Movimiento Campesino de Santiago del Estero (MOCASE-VC), nos abre las puertas para conocer cómo es vivir y trabajar en comunidad.

Organización y trabajo colectivo

“En la comunidad somos familias organizadas dentro del movimiento campesino indígena MOCASE-VC”, cuenta Samuel. La vida diaria está atravesada por una práctica colectiva: el trabajo, la producción y la defensa del territorio se realizan de forma comunitaria, manteniendo viva una forma de organización ancestral.

La comunidad se dedica a distintas formas de producción que garantizan su subsistencia. Crían vacunos, cabras, gallinas, chanchos, pavos, entre otros animales, y también mantienen huertas diversificadas. “De ahí sale el alimento de cada día, es nuestro sustento”, dice Samuel.

El rol del MOCASE-VC

La articulación con el Movimiento Campesino MOCASE no es solo productiva, también es política y formativa. “El trabajo en conjunto con el MOCASE es aportar conocimiento desde nuestra experiencia y formarnos para conocer nuestros derechos como campesinos”, explica Samuel. La defensa del territorio, el acceso al agua y la soberanía alimentaria son ejes centrales de esa formación.

Producción para vivir dignamente

En Tusca Bajada, unas 12 familias viven de lo que produce la tierra. El año transcurre entre cosechas de frutas y verduras que incluyen zapallos, sandías, ancos, melones, y una gran variedad de hortalizas como lechuga, acelga, zanahoria, cebolla, espinaca, rúcula, y muchas más. Estos alimentos, junto con la carne de los animales que crían, conforman la base de la dieta familiar.

Los cultivos se cuidan con esmero. “Hacemos cercados con ramas y les damos mantenimiento seguido para que no entren los animales”, cuenta Samuel, destacando la importancia de proteger cada rincón de la producción.

El agua, un bien vital

Uno de los elementos más valiosos para la comunidad es el Río Salado. “Nos beneficia con agua durante todo el año, que usamos tanto para consumo como para riego”, dice. Esa disponibilidad les permite mantener sus huertas, criar animales y garantizar alimentos frescos para sus familias. “La tierra nos da todo: alimentos, vida, autonomía”, remarca.

Soberanía, trabajo y circulación

Además de alimentarse, las familias comercializan parte de lo que producen. Venden en comunidades vecinas y en el pueblo de San José del Boquerón, recorriendo en motos o, cuando se consigue una camioneta, incluso hasta la ciudad de Alberdi. También elaboran ladrillos, sumando otro ingreso que se vuelve fundamental para la economía familiar.

Lo que no se vende, se consume. Así, el ciclo se completa: la tierra da, la comunidad trabaja, se alimenta, se organiza y sigue de pie. “Vivimos de la tierra, pero también luchamos por ella”, concluye Samuel.

Tusca Bajada no es solo un lugar: es una forma de vida que resiste y florece desde lo profundo del monte santiagueño.

  • Por www.385com.ar
Noticia Anterior

Una familia necesitó en marzo más de $1.000.000 para no ser pobre

Noticia Siguiente

Talento UNSE en acción: El impacto de Florencia Castillo en la restauración forestal y urbana

Comentarios

  • Se el primero en comentar este artículo.

Deja tu comentario

(Su email no será publicado)

🔔 ¡Activa las Notificaciones!

Mantente informado con las últimas novedades.