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Un vecino de la ciudad de La Banda, que respaldó activamente la candidatura de Javier Milei durante las pasadas elecciones, le envió una contundente carta abierta al Presidente de la Nación para advertir sobre el grave deterioro de la economía familiar y expresar el desencanto que atraviesa su entorno cercano ante el impacto del ajuste.

El escrito fue redactado por Franco Antonio Herrera, quien relató la difícil situación económica que atraviesa su hogar. A pesar de sostener tres empleos en conjunto con su pareja, el vecino bandeño aseguró que los ingresos no son suficientes para cubrir los gastos básicos del mes, por lo cual se ven obligados a restringir consumos esenciales e incluso salidas familiares.

"Mi familia y yo no solo votamos por usted. Estuvimos ahí, fiscalizamos, pusimos todo a nuestro alcance", expresó Herrera en la misiva, donde además detalló el cambio de realidad de su hijo joven: tras celebrar el triunfo de La Libertad Avanza con entusiasmo, hoy vende pizzas en la calle para aportar al sustento de la casa.

Entre los puntos más destacados expuestos en la carta dirigida al mandatario nacional, el ciudadano cuestionó el impacto social de los indicadores macroeconómicos y la pérdida del poder adquisitivo:

  • Ingresos insuficientes y endeudamiento: Herrera remarcó la imposibilidad de cubrir servicios básicos e impuestos, señalando que muchas familias deben pedir dinero prestado para pagar la luz o elegir qué factura abonar primero.
  • Aumento de la pobreza urbana: El autor citó postales del cotidiano local, como familias buscando alimentos en contenedores de residuos, y advirtió sobre el incremento del desamparo en los barrios.
  • Llamado a la responsabilidad nacional: El vecino le solicitó al Presidente centrar la gestión en los sectores más vulnerables y evitar responsabilizar a las administraciones provinciales por la crisis económica.

Finalmente, Herrera remarcó que el margen de paciencia de la sociedad que acompañó con su voto al oficialismo se está agotando frente a la falta de respuestas inmediatas para el consumo de primera necesidad.

La carta completa

CARTA ABIERTA AL SEÑOR PRESIDENTE DE LA NACIÓN, DR. JAVIER MILEI

De: Herrera Franco Antonio

Domicilio: La Banda, Santiago del Estero

Fecha: 17 de octubre de 2026

Señor Presidente:

Le escribo con el corazón en la mano, porque creo que todavía hay tiempo para escuchar lo que los números no dicen.

Mi familia y yo no solo votamos por usted. Estuvimos ahí, fiscalizamos, pusimos todo a nuestro alcance en aquel entonces. Mi hijo tenía poco más de 20 años y mi hija apenas 9. No pensábamos en nosotros: pensábamos en el país que le dejaríamos.

Ese joven que festejó hasta las lágrimas su triunfo, hoy vende pizzas en la calle. Es un trabajo digno, y lo honro, pero ¿es esto el futuro que prometimos? ¿Que un joven que soñaba con cambiar la historia tenga que salir a vender pizzas para ayudar en casa porque el sueldo de sus padres no alcanza?

Mi hija, abanderada de 7º grado, con la alegría intacta pero con la mirada ya comenzando a entender que algo no anda bien, sufre cada mes cómo sus padres — que sostenemos tres trabajos entre los dos — contamos los días y los pesos para llegar al día 10, y muchas veces no llegamos. Usted habla de cifras que el ciudadano de a pie no entiende, pero no habla de lo que sí entendemos todos: que la luz, el agua, los alimentos, cuestan cada vez más, mientras que el sueldo se queda atrás, como corriendo una carrera que ya no se puede ganar.

El endeudamiento de las familias argentinas no aparece en sus gráficos, pero es real. Pedir prestado para poder pagar la luz no es progreso. Elegir qué factura pagar primero no es libertad. Y lo que más me duele, señor Presidente, es que hoy no puedo llevar a mi familia al cine. No hablo de lujos: hablo de ir una tarde, compartir una entrada, un helado, y volver a casa con una sonrisa. Ese pequeño derecho, que cualquier padre merecería, hoy es un lujo que no me puedo permitir. ¿De qué sirve que la economía se recupere en las pantallas si la vida se encoge en las casas?

Cada vez que me acerco al contenedor de basura de mi barrio y veo dos familias esperando a ver qué rescatan para comer, siento que algo se rompe dentro de mí. Esa imagen no es estadística, es vida. Es el rostro de la Argentina que no está en las conferencias de prensa. Y pienso: ¿esto es lo que votamos?

Usted fue sincero al principio. Nos dijo que íbamos a sufrir, que había que pasar por el dolor para ver el cambio. Le creímos. Le dimos nuestro tiempo, nuestra paciencia, nuestra esperanza. Pero hoy, cuando miro a mi alrededor, me pregunto: ¿el dolor termina alguna vez, o solo se acostumbraron a vernos sufrir desde arriba?

Recuerdo las palabras del entonces diputado Rodrigo de Loredo: "El triunfo de usted será, más temprano que tarde, la vuelta del kirchnerismo al poder". No lo digo como amenaza, lo digo como advertencia: la pobreza no tiene ideología, tiene hambre. Y el hambre vota. Si la gente no come, no importa qué tan buenos sean sus números, porque la historia no la escriben los indicadores económicos. La escriben los que no tienen para cenar.

He vivido muchos gobiernos. Los peores, los mediocres. Al ingeniero Macri lo respeto porque creo que intentó hacerlo bien. Pero la tristeza, el desamparo que veo hoy en los ojos de la gente, jamás lo había visto. Ya no me preocupa mi futuro. Me preocupa la Argentina que usted va a dejarles a mis hijos.

Se habla mucho de Israel y de Estados Unidos, de los grandes modelos del mundo. Pero ninguno de esos países construyó su grandeza dejando atrás a su propia gente. No se puede abrazar el mundo si su propio pueblo se cae de hambre. Se habla de Karina, de Caputo, de Menem — del pasado y del poder — pero ¿quién habla de la abuela que elige qué comer para que su nieto coma más? ¿Quién habla de los verdaderos libertarios, aquellos que creían en la libertad como justicia, no como abandono? Muchos de los que creyeron con fuerza en este camino ya se han ido, y se llevan consigo la esperanza de que las cosas pudieran ser distintas.

No culpe a los gobernadores. Es muy fácil tirar la pelota para el otro lado. Si las provincias no funcionan, si hay corrupción o abandono, su responsabilidad es defender a los argentinos donde sea que vivan. Si no pueden o no quieren, entonces sí: intervengan. Pero no escondan la realidad detrás de un nombre propio o de una provincia lejana. El hambre no sabe de provincias.

Le pido, señor Presidente: hablemos con la verdad. Goberne para la gente que menos tiene. No olvide que detrás de cada número, hay una familia. Detrás de cada ajuste, hay alguien que deja de comer. Y que no hay país próspero posible si hay miles de niños que se despiertan y se acuestan con el estómago vacío.

Esa confianza que le dimos, esa esperanza que depositamos en usted, todavía se puede recuperar. Pero se está acabando. No por la oposición, no por los medios. Se está acabando porque la gente necesita comer hoy, no mañana. Se está acabando porque la paciencia también tiene límites, y el nuestro se está agotando.

Con respeto, pero con la voz que me da la verdad de todos los días.

Franco Antonio Herrera

La Banda, Santiago del Estero

Autor: admin