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Entre los destinos más fascinantes de la región se destaca el Parque Nacional Copo, un enorme santuario de biodiversidad en Santiago del Estero que protege miles de hectáreas de monte nativo, quebrachales centenarios y especies en peligro de extinción que encuentran en este rincón su hogar definitivo.

Ubicado en el extremo norte de la provincia, este territorio abarca 118.119 hectáreas pertenecientes a la ecorregión del Chaco Seco. Gracias a su aislamiento histórico y a los accesos agrestes, el área logró eludir la intensa explotación forestal que castigó a los bosques nativos en el pasado. Hoy en día, representa uno de los últimos grandes reductos donde la naturaleza se mantiene salvaje, imponente y prácticamente intacta para quienes se animan a explorarla.

El paisaje está dominado por majestuosos ejemplares de quebracho colorado santiagueño, acompañados de quebrachos blancos, itines, guayacanes, mistoles y yuchanes. Entre estas formaciones tupidas se abren paso antiguos cauces fluviales convertidos en extensos pastizales, generando contrastes visuales únicos y horizontes abiertos que maravillan a los visitantes desde el primer instante.

Para quienes buscan conectar de cerca con este entorno, el parque ofrece alternativas ideales como el Sendero Munakuy. Se trata de un circuito interpretativo autoguiado de baja dificultad y 1,4 kilómetros de extensión que parte desde la Seccional El Aybal. El trayecto se interna en el monte denso y culmina en un mirador de siete metros de altura, perfecto para apreciar la inmensidad del bosque chaqueño en todo su esplendor.

Además de su valiosa flora, el área protegida es un paraíso para el avistaje de aves y la observación de fauna autóctona. Entre las copas de los árboles es frecuente detectar carpinteros, martinetas chaqueñas, chuñas patas negras, zorzales y diversas especies de picaflores. Al mismo tiempo, el monte funciona como refugio vital para especies de alto valor ecológico y conservación prioritaria, como el chancho quimilero, el tatú carreta, el yaguareté, el oso hormiguero grande, el águila coronada y la boa de las vizcacheras.

Los especialistas recomiendan planificar la visita durante los meses de temporada óptima, que van de abril a octubre. En particular, el período comprendido entre mayo y julio ofrece las condiciones climáticas más agradables y las mejores oportunidades para avistar animales en libertad. Alejarse de los circuitos tradicionales para adentrarse en los senderos de Copo es, sin dudas, una oportunidad imperdible para redescubrir la riqueza ambiental y el auténtico espíritu del monte en Santiago del Estero.

Autor: admin