El chef santiagueño Agustín Kurán lleva los sabores del norte a Bariloche a la Carta: identidad, ciencia y cocina federal
La gastronomía del norte argentino tendrá un papel protagónico en una nueva edición de Bariloche a la Carta (BALC), el reconocido evento culinario que se llevará a cabo del 5 al 12 de octubre. En este prestigioso encuentro, el destacado chef santiagueño Agustín Kurán participará de un exclusivo pop-up junto a referentes de distintas regiones del país, reafirmando el carácter federal de la propuesta.
La presencia del cocinero en la Patagonia busca establecer un puente de sabores entre diferentes territorios. Al respecto, el referente de la cocina regional señaló que llevar los productos de su provincia al sur y ponerlos a dialogar con otras tradiciones culinarias demuestra la gran diversidad que posee el territorio nacional.
Durante su paso por el evento, que incluirá un esperado encuentro el domingo 11 de octubre a las 21 en el restaurante Madurado junto a Florencia Rodríguez y Pablo Quiven, Kurán combinará su mirada técnica con la riqueza de los ingredientes locales. El chef destacó su fascinación por los productos patagónicos como el cordero, la trucha, los hongos de bosque y los frutos rojos, encontrando puntos de contacto con sus investigaciones sobre procesos de maduración, ahumados y fermentaciones cárnicas.
Una cocina de raíces, fuego y rigor científico
La trayectoria de Kurán se consolidó a través de propuestas innovadoras que revalorizaron la identidad local. Tras el ciclo de su reconocido espacio gastronómico enfocado en una cocina de temporada, consciente y de triple impacto —que contempla la rentabilidad económica, el beneficio social y el cuidado ambiental—, el cocinero encamina su presente hacia la investigación, el desarrollo de alimentos y las asesorías especializadas, encontrando en la Ingeniería en Alimentos una aliada fundamental para su oficio.
Al definir los rasgos distintivos de la gastronomía de Santiago del Estero, el chef explicó que se trata de una cocina de mixturas y profundas raíces marcadas por la inmigración, donde conviven las influencias italianas, españolas y árabes junto al uso tradicional del fuego, el maíz, el zapallo y la algarroba. En su visión personal, el respeto por la memoria y el producto se cruzan con la precisión técnica y científica para llevar los platos tradicionales hacia un plano contemporáneo sin perder la esencia cultural.
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