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La pérdida de poder adquisitivo de las familias y las dificultades para llegar a fin de mes impactaron de lleno en la vida cotidiana de los clubes de barrio. Según datos de la firma de cobranzas CuotaQ, sobre una muestra nacional de 400 entidades, la morosidad promedio en las cuotas sociales pasó del 48% en 2025 al 52% en agosto de 2026 entre aquellas instituciones que utilizan el sistema desde hace más de tres meses.

Este nivel de atrasos supera ampliamente los registros históricos de los clubes, que tradicionalmente se mantuvieron en una franja de entre el 20% y el 30%. Actualmente, en instituciones de barrios con mayor vulnerabilidad socioeconómica, la morosidad puede trepar hasta el 70%.

Cambios en el calendario de pagos y acumulación de deudas

El problema no radica únicamente en que un mayor porcentaje de socios deja cuotas pendientes, sino en que los pagos llegan cada vez más tarde. Mientras que anteriormente los socios cumplidores abonaban entre el 1 y el 5 de cada mes, ese flujo de dinero ahora se traslada entre el 12 y el 20.

Asimismo, desde las administraciones advierten sobre una acumulación prolongada de la deuda: cada vez es más frecuente encontrar socios que acumulan dos, tres o cuatro meses impagos antes de pasar de activos a inactivos.

Más demanda y menos presupuesto

Paradójicamente, este achicamiento de los ingresos convive con un aumento en la afluencia de personas. Ante la imposibilidad de afrontar las cuotas de gimnasios u otros espacios privados, muchos vecinos recurren a las instituciones barriales en busca de alternativas más económicas para practicar actividades como pádel, zumba, baile o gimnasia.

Sin embargo, esta situación genera un desوازن estructural: "Estamos recibiendo mucha más gente manejando mucho menos presupuesto", resumieron los referentes del sector.

El impacto en los servicios, bufets y costos fijos

Las dificultades financieras no se limitan a la cuota social. Fuentes de ingresos complementarias —como el alquiler de salones para fiestas, el funcionamiento de los bufets y la organización de eventos extraordinarios o bailes— también disminuyeron durante los últimos tres años, golpeadas por la retracción del consumo general. A esto se suma la menor capacidad de colaboración por parte de comercios de cercanía y pymes que históricamente auspiciaban a los clubes.

Del lado de los egresos, los aumentos en las tarifas de servicios públicos (luz y gas), sumados al encarecimiento de la limpieza y el material deportivo, obligaron a recortar gastos hasta en un 50%. El impacto es tal que diversas instituciones con piletas climatizadas debieron suspender su apertura durante las temporadas de invierno, ya que mantenerlas operativas implicaba trasladar un costo impagable a los usuarios.

Autor: admin