Innovación desde el monte santiagueño: cooperativa elabora café y alfajores artesanales con frutos nativos
La valorización de los recursos naturales del monte nativo continúa generando experiencias productivas destacadas en la región. En esta oportunidad, el proyecto impulsado por la cooperativa integrada por nueve socios y socias —cinco mujeres y cuatro varones— consolida un trabajo formalizado durante cuatro años en Santiago del Estero, enfocado en la recolección y transformación artesanal de frutos como la algarroba, el mistol y el chañar.
Tras haber llamado la atención nacional con el desarrollo de los primeros sucedáneos de café elaborados a base de chañar y mistol registrados en el país, la organización amplió su abanico de productos incorporando nuevas alternativas alimenticias presentadas recientemente en la Exposición Rural de Palermo por uno de sus fundadores, Santiago de Gregorio.
Proceso de elaboración y nuevos productos
El procedimiento productivo parte de una red de familias recolectoras distribuidas en distintos puntos del territorio santiagueño. Una vez recepcionados los frutos, se realizan tareas de sanitización, limpieza y selección antes de someterlos a un tostador rotativo y posterior molienda, replicando las técnicas tradicionales del café pero conservando el dulzor y sabor original de las frutas nativas.
Además de las infusiones, la cooperativa diversificó su producción:
- Harina integral de algarroba: Obtenida mediante la molienda completa de la vaina para preservar su fibra.
- Barritas energéticas: Elaboradas a partir de la harina combinada con avena, miel y semillas.
- Alfajor santiagueño: Una de las principales novedades del año, consistente en una versión de capas con masa dura de harina de algarroba, relleno de dulce de leche mezclado con café de algarroba y un baño de merengue italiano con anís.
Desde la cooperativa destacaron que el objetivo principal es evitar que los productos queden reducidos a un nicho exclusivamente gourmet, buscando ofrecer un alimento popular con precios justos que acerquen los sabores y saberes ancestrales a los consumidores.
Un círculo virtuoso de trabajo colectivo
El impacto socioeconómico del proyecto excede a los nueve integrantes de la cooperativa. A través de la red de recolección, numerosas familias encuentran una fuente legítima de ingresos y participación. "La idea es no llegar solo, sino llegar en conjunto, con un trabajo colectivo que excede a la cooperativa", señaló De Gregorio, definiendo el esquema como un círculo virtuoso donde todos los actores ganan mediante el trabajo y el valor agregado en origen.
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