Imponente estatua de San La Muerte de 13 metros: vecinos exigen revisar la estructura o trasladarla
Una gigantesca estructura de 13 metros de altura emplazada sobre la Ruta 1, en la zona de La Bajada, departamento La Banda (Santiago del Estero), desató una fuerte controversia vecinal y reabrió el debate en torno a los cultos populares en la región. La imponente figura de San La Muerte, caracterizada por su gran tamaño y un sistema de iluminación roja en los ojos que se enciende durante la noche, se convirtió en un imán para devotos y fieles procedentes de diversas provincias del país.
Sin embargo, el constante flujo de visitantes y las características de la edificación generaron malestar y preocupación entre los vecinos del sector. Ante este escenario, un sector de la comunidad exige la realización de revisiones técnicas exhaustivas sobre la obra e interpone reclamos formales para que la figura sea trasladada o resguardada dentro de un galpón cerrado, de manera de preservar la tranquilidad y la seguridad en el área. Por el contrario, los allegados al santuario defienden firmemente su permanencia, destacando que el predio es visitado a diario por personas que concurren a cumplir promesas y manifestar su fe.
Litigios y el legado de su creador
La polémica en torno al santuario también trae a escena el trasfondo judicial y humano que rodeó su levantamiento. En junio de este año se produjo el fallecimiento del impulsor y constructor de la obra, Daniel Oscar Quinteros (58), quien sufrió una descompensación en una vivienda de La Banda. En vida, Quinteros se autodefinía como sanador y sostenía que la edificación respondía al cumplimiento de una promesa asumida hacía casi cuatro décadas, tras la milagrosa recuperación de un sobrino enfermo.
No obstante, el proyecto arrastraba frentes judiciales vinculados a expedientes por disputas de tierras rurales, presuntas usurpaciones y denuncias por amenazas agravadas en la provincia, situaciones que el propio creador siempre rechazó argumentando la legítima titularidad de los terrenos. Tras su deceso y con las pericias de rigor en marcha, el futuro del monumento permanece en el centro de la escena pública, a la espera de definiciones institucionales que logren conciliar la devoción popular con las exigencias de convivencia y seguridad de los vecinos.
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