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Cuando la final de la Supercopa Internacional entraba en su tramo final y el marcador ya sentenciaba un lapidario 3 a 1 a favor de Rosario Central sobre Estudiantes de La Plata, el clima en el Estadio Único Madre de Ciudades se desbordó por completo y se registraron graves disturbios tanto en el campo de juego como en la zona de vestuarios.

La gresca generalizada se desató en medio de la frustración del conjunto platense y los roces propios de un desarrollo que se tornó caldeado tras las polémicas arbitrales y la contundencia del Canalla. Los empujones iniciales sobre el césped escalaron rápidamente a corridas e intercambio de golpes de puño entre protagonistas de ambos planteles, obligando a la intervención urgente de los cuerpos técnicos y del personal de seguridad para evitar que la situación pasara a mayores ante los ojos de todo el país.

El desborde no se detuvo en el verde césped, ya que los cruces y las agresiones verbales continuaron en las adyacencias de la zona de vestuarios, cuando el partido todavía no había cumplido con su tiempo reglamentario. De esta manera, el título consagratorio del elenco rosarino en la Madre de Ciudades quedó lamentablemente opacado por un final caliente que dejó mucha tela para cortar en la agenda del fútbol argentino.

Autor: admin