En el Día de la Industria, las PyMEs argentinas sufren el impacto del modelo económico de Milei
En una jornada que históricamente conmemora la capacidad productiva del país, el sector fabril argentino atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia reciente. Con persianas bajas, plantas trabajando al mínimo de su capacidad y miles de puestos de trabajo destruidos, el 2 de septiembre expone un panorama desolador para el entramado de pequeñas y medianas empresas (PyMEs) a lo largo del territorio nacional.
La caída acumulada de la actividad manufacturera, que ubica la producción en un nivel sensiblemente inferior al registrado en 2023, refleja el peso de la recesión interna, la apertura comercial indiscriminada y la escalada de costos fijos. En provincias como Santiago del Estero y en los principales cordones industriales del país, los talleres y fábricas locales sufren el ahogo financiero, la caída drástica del consumo masivo y la imposibilidad de competir frente al ingreso masivo de productos importados.
Radiografía de una crisis sin tregua
Los indicadores sectoriales elaborados por distintos centros de estudio y cámaras fabriles confirman que la crisis no cede. A dos años y medio de la gestión de Javier Milei, el balance del sector industrial exhibe cifras alarmantes:
- Cierre masivo de establecimientos: Se registra la desaparición de más de 4.000 industrias manufactureras con trabajadores registrados en todo el país, golpeando principalmente a las PyMEs que sostienen el empleo federal.
- Destrucción de empleo registrado: La sangría en el sector fabril supera los 97.000 puestos de trabajo formales perdidos desde el inicio de la administración actual.
- Capacidad instalada por el suelo: El uso de las maquinarias en las plantas industriales se desploma por debajo del 60%, lo que significa que cuatro de cada diez máquinas en el país permanecen paradas. Sectores clave como la metalmecánica y la producción de minerales no metálicos sufren derrumbes superiores al 30%.
- Avalancha importadora y ahogo presupuestario: Con una caída cercana al 80 real en la ejecución de la Secretaría de Industria y el recorte drástico en organismos de ciencia y técnica como el INTI, el Gobierno profundiza un sesgo antiindustrial que deja a los productores locales sin herramientas de asistencia ni protección frente a la competencia externa.
Lejos de encontrar un alivio, las industrias nacionales enfrentan un combo letal de tarifas dolarizadas, retracción del mercado interno y deudas crecientes. En este Día de la Industria, el reclamo generalizado de los sectores productivos apunta a una urgente rectificación del rumbo económico para evitar el desmantelamiento definitivo del aparato productivo argentino.
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