Caños rotos, ciudad inundada y un silencio que indigna: Aguas de Santiago y el ERSAC no dan respuestas ante el reclamo de todo Añatuya
Añatuya — La paciencia de toda una comunidad llegó a su límite. Los vecinos de Añatuya conviven a diario con calles transformadas en ríos, veredas erosionadas y el hedor persistente del agua estancada. Pese a las constantes justificaciones oficiales que le atribuyen el problema a las "napas altas" o a "pérdidas particulares", una evidencia reciente derribó cualquier intento de excusa: durante un corte general del suministro que se extendió por 48 horas, la ciudad amaneció completamente seca, sin charcos ni anegamientos. La prueba es irrebatible: el agua que inunda las calles proviene de la red pública.
Ante esta situación, las demandas se multiplican en todos los sectores. Vecinos, autoridades del Municipio, instituciones intermedias y escuelas —cuyos accesos se han convertido en auténticos pantanos— vienen presentando expedientes, fotografías y videos para documentar el deterioro. Sin embargo, la respuesta sigue siendo un silencio ensordecedor.
El malestar no solo apunta a la empresa concesionaria Aguas de Santiago, responsable de las pérdidas de miles de litros de agua potable que llevan meses sin reparación, sino también al ERSAC (Ente Regulador de los Servicios de Agua y Cloacas). El organismo de control, cuya función es intimar, sancionar y exigir las inversiones correspondientes, se mantiene ausente sin intervenir en favor de los usuarios.
El impacto en la infraestructura urbana es severo: las calzadas y el asfalto ceden socavados por la fuga constante de la red subterránea, mientras los propios frentistas deben costear el arreglo de las veredas dañadas. La comunidad de Añatuya exige la reparación inmediata de los tendidos de cañerías, una solución definitiva por parte de la empresa prestadora y la intervención urgente del ente regulador para garantizar el servicio que la ciudad merece.
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