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El futbolista santiagueño, figura clave de la Selección argentina de fútbol para ciegos, superó la pérdida total de su vista a los 18 años y se convirtió en uno de los máximos exponentes de Los Murciélagos, llevando el nombre de Santiago del Estero a lo más alto del deporte paralímpico.

Coqui Froilán Padilla nació en Nueva Esperanza, una pequeña localidad a 220 kilómetros de la capital santiagueña, donde desde muy niño enfrentó el desafío de una retinosis pigmentaria progresiva que, a sus 18 años, lo dejó sin visión por completo. Lejos de ser un freno, este momento fue el inicio de un camino de superación que lo llevó a Buenos Aires en busca de nuevas herramientas.

"Al principio me preguntaba por qué a mí, era un proceso duro, pero poco a poco fui aceptando mi destino", confesó Coqui sobre aquel cambio de vida. En Buenos Aires, no solo aprendió braille y nuevas formas de autonomía, sino que canalizó su pasión incondicional por el fútbol, un deporte que practicaba desde pequeño usando medias con cascabeles para guiarse por el sonido.

Su tenacidad lo llevó a cumplir el sueño de representar al país, integrándose a Los Murciélagos, una de las selecciones más laureadas de Argentina. Como parte fundamental del equipo, Padilla ha sido protagonista de una era dorada que incluye la conquista de 3 Mundiales (2002, 2006, 2023), 4 Copas América y múltiples medallas paralímpicas, destacando las recientes actuaciones en Tokio 2020 y París 2024.

Para el deportista, su trayectoria es el resultado de un propósito mayor: "Todo lo que alguna vez soñé se me fue dando". Hoy, su historia no solo inspira a los vecinos de Nueva Esperanza y de toda la provincia, sino que se alza como un faro de resiliencia y éxito deportivo a nivel internacional, demostrando que la pasión y la voluntad pueden romper cualquier barrera.

Autor: admin