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Más allá de los signos extraordinarios atribuidos a su intercesión, su mayor obra fue la conversión espiritual de más de 40.000 almas en tiempos de profunda sequía moral.

SANTIAGO DEL ESTERO. — La vida y el ministerio apostólico de María Antonia de Paz y Figueroa, conocida fervorosamente como Mama Antula, estuvieron marcados por gestos prodigiosos que la grey católica interpreta como gracias especiales de Dios. En sintonía con las palabras del Papa Francisco, quien destacó que los santos actúan como "vasos a través de los cuales actúa la gracia" y no como hacedores independientes de milagros, la figura de la beata santiagueña se agiganta en la historia nacional.

Si bien la tradición oral y escrita le atribuye numerosos prodigios, la historia destaca especialmente dos que reflejan su profunda fe y caridad, aunque sin perder de vista que su mayor milagro fue la evangelización.

Multiplicación de los alimentos: la mesa compartida

Uno de los signos más documentados es la multiplicación del pan y los alimentos. La propia beata le relató al Padre Juárez, en octubre de 1780, cómo la Providencia divina obraba en sus retiros espirituales: "El alimento, aunque no hay fincas visibles, lo da Dios muy sobrante, excesivo y sazonado".

Siguiendo el espíritu del Evangelio, Mama Antula logró romper las barreras sociales de la época, sentando a una misma mesa a las "señoras principales" junto a las "pobrecitas domésticas, negras y pardas", demostrando que para el Evangelio no existen acepciones de personas.

El milagro del agua: el signo de la vida

Otro episodio sorprendente, relatado por testigos directos de la época, ocurrió en Buenos Aires. Ante la negativa de un aguador que le vendió agua de mala gana, la beata confió en la Providencia. Ordenó revisar las tinajas y depósitos, los cuales fueron hallados milagrosamente llenos.

Como contracara, el vendedor ambulante no pudo despachar su mercancía en todo el día, lo que lo llevó a pedir perdón a la Madre, logrando luego venderla toda. Este signo es interpretado como un paralelismo del Bautismo y el Espíritu Santo: en una época de sequía espiritual tras la expulsión de la Compañía de Jesús, Mama Antula fecundó los corazones de miles de fieles.

 El gran prodigio: la conversión de 40.000 almas

A pesar de lo impactante de estos hechos extraordinarios, los registros históricos coinciden en que el verdadero milagro de Mama Antula fue social y pastoral. En una carta fechada el 6 de julio de 1786, Ambrosio Funes señalaba al Padre Juárez que más de 40.000 personas habían tomado los Ejercicios Espirituales en el Virreinato.

Gracias a su incansable apostolado, miles de hermanos conocieron a Jesús, transformaron sus vidas y dejaron huellas imborrables de fe en una sociedad marcada por la vanidad y la disolución.

Autor: admin