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A medida que se acercan las elecciones municipales del próximo 2 de agosto, el debate político en Santiago del Estero ha sumado un nuevo y polémico protagonista: el uso indiscriminado de la Inteligencia Artificial (IA) en la producción de contenidos de campaña. Si bien esta tecnología promete modernizar la comunicación, su aplicación sin ética ha encendido las alarmas ante el crecimiento de noticias falsas (fake news) y la ridiculización sistemática de los adversarios.

El riesgo de la desinformación

La facilidad para crear imágenes, videos y audios hiperrealistas (conocidos como deepfakes) ha permitido que circulen contenidos que parecen auténticos pero que son completamente fabricados. Expertos en comunicación digital advierten que el abuso de estas herramientas busca confundir al electorado, alterando declaraciones de candidatos o inventando situaciones que nunca ocurrieron para dañar la reputación de los contrincantes.

“La IA, en manos de estrategas sin escrúpulos, se convierte en un arma de desinformación masiva”, señalan analistas locales. La rapidez con la que estos contenidos se viralizan en redes sociales y servicios de mensajería hace que, cuando la verdad sale a la luz, el daño político y personal ya sea irreversible.

Ridiculización y violencia simbólica

Otro fenómeno creciente es el uso de algoritmos para crear memes de video o audios que colocan a los candidatos en situaciones humillantes o ridículas. Si bien la sátira política es parte fundamental de la vida democrática, la IA está llevando esto a un nuevo nivel: la violencia simbólica. Al descontextualizar rostros y voces, no solo se busca generar una risa fácil, sino degradar la imagen pública y deshumanizar al rival político, erosionando la calidad del debate público.

Un llamado a la responsabilidad

Ante este escenario, diversos sectores han comenzado a pedir un "pacto ético" en el uso de la tecnología. La preocupación es clara: cuando el votante ya no puede distinguir entre lo real y lo artificial, la base misma del proceso electoral —que es la capacidad de elegir basándose en hechos y propuestas— se ve seriamente amenazada.

Por ahora, los equipos de campaña parecen caminar por una cuerda floja. Si bien buscan ganar visibilidad en un entorno digital saturado, el abuso de estas prácticas podría terminar siendo contraproducente. En un electorado cada vez más atento y crítico, el uso de la inteligencia artificial para engañar podría convertirse en un "boomerang" electoral para quienes elijan el camino de la falsedad en lugar del debate constructivo.

Autor: admin