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El Gobierno nacional liderado por Javier Milei acelerará el ajuste fiscal durante la segunda mitad del año mediante la implementación de una nueva etapa de despidos masivos en la administración pública. La medida es coordinada directamente por el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, bajo la conducción de Federico Sturzenegger, cuyos equipos técnicos ya iniciaron auditorías presenciales en todas las carteras nacionales para evaluar reducciones de personal y funciones.

Las inspecciones sorpresivas tienen como propósito central diagnosticar cuántos empleados se desempeñan efectivamente en cada dependencia oficial, registrar con exactitud las tareas que ejecutan y determinar si el funcionamiento operativo del Estado puede sostenerse con dotaciones visiblemente menores. Las directivas transmitidas por los enviados del Poder Ejecutivo a las diferentes áreas de gestión han sido unívocas: resulta imperativo profundizar el recorte del gasto en materia de recursos humanos.

Auditorías internas y tensiones en el Gabinete

El despliegue territorial de la cartera de Sturzenegger ha reavivado internas latentes en los altos mandos del oficialismo. Fuentes gubernamentales confirman que coexisten dos posturas contrapuestas sobre el impacto de esta estrategia. Mientras un ala del Gabinete asegura que se cumplirán estrictamente las metas fiscales sin contratiempos, otros funcionarios de línea técnica advierten, bajo estricto off the record, que una mayor quita de personal técnico y administrativo comprometerá severamente la operatividad elemental de la gestión pública cotidiana.

El objetivo planteado de cara al cierre de año es consolidar las metas de contracción económica del sector público nacional, identificando tareas duplicadas o estructuras heredadas que la gestión actual considera prescindibles para el funcionamiento del aparato estatal.

Resistencia gremial y estado de alerta

La respuesta del arco sindical ante lo que consideran una "destrucción deliberada" de las estructuras estatales no se hizo esperar. La Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) ratificó que responderá con medidas de fuerza directas y confrontativas en los accesos a los ministerios para frenar el nuevo esquema de desvinculaciones.

“No podemos quedarnos en silencio o avanzar hacia el matadero. Nosotros vamos a confrontar. Si el Gobierno no convoca a negociar paritarias de forma inmediata, la conflictividad en el Estado escalará drásticamente en todo el país”, señaló Rodolfo Aguiar, secretario general de ATE.

Por su parte, la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN), liderada por Andrés Rodríguez, manifestó su máxima preocupación institucional y denunció las arbitrariedades de los procesos previos de selección. Desde la organización sindical remarcaron que el ajuste oficial ya ha alcanzado a personal con más de una década de antigüedad, altamente calificado y que había superado de manera óptima los exámenes internos de idoneidad.

Asimismo, UPCN enfatizó que la pérdida del poder adquisitivo de los salarios estatales es crítica frente a la inflación reinante y cuestionó con dureza que el desarme administrativo afecte de forma directa a sectores altamente sensibles encargados de la contención social. "El Estado le pertenece a la comunidad, no a un gobierno. Podemos hablar de eficientizarlo, pero nunca de destruirlo o dejarlo en una situación vulnerable", sentenciaron desde el gremio.

A las puertas del segundo semestre, el clima de incertidumbre laboral y descontento social se generaliza en las distintas dependencias estatales, previendo un escenario de paros, asambleas permanentes y judicialización de los despidos en el corto plazo.

Autor: admin