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Este 2 de junio, el Día del Bombero Voluntario en la Argentina se conmemora sin motivos de celebración en los cuarteles de todo el país. La profunda política de ajuste fiscal y desregulación económica implementada por el Gobierno de Javier Milei ha impactado de lleno en el financiamiento del Sistema Nacional de Bomberos Voluntarios, sumergiendo a las instituciones de asistencia en una crítica situación operativa que pone en riesgo la cobertura de emergencias en miles de municipios.

A diferencia de años anteriores, las autoridades de las diferentes federaciones provinciales coincidieron en que el escenario actual es de "asfixia financiera". El combo destructivo para los cuarteles combina el congelamiento y los retrasos en la transferencia de los subsidios nacionales estipulados por ley, el encarecimiento desmedido de los servicios públicos y la imposibilidad de renovar equipamiento debido al impacto cambiario.

Reducción de fondos y la barrera del dólar

El eje del descontento radica en el fuerte recorte de las partidas presupuestarias que el Estado nacional debe distribuir de manera automática a partir de la recaudación de las pólizas de seguro. Las comisiones directivas denuncian que las remisiones de dinero llegan tarde y licuadas por la inflación, lo que impide costear el mantenimiento diario de las autobombas y el combustible indispensable para salir a los siniestros.

A esta problemática se suma que el equipamiento de protección y rescate está dolarizado. Desde los trajes estructurales autónomos hasta las herramientas de corte para accidentes viales e insumos de primeros auxilios son importados. Con la pérdida del poder adquisitivo y las restricciones vigentes, reponer un solo equipo de protección personal se ha vuelto una misión prácticamente imposible para las economías de los cuarteles medianos y chicos.

Un servicio esencial sostenido por el voluntariado y la comunidad

Ante la falta de respuestas institucionales por parte del Poder Ejecutivo nacional, las asociaciones de bomberos han tenido que redoblar sus esfuerzos locales mediante la organización de rifas, peñas y donaciones comunitarias para poder subsistir.

“El Estado nacional se desentiende de un servicio público esencial. Ser voluntarios no significa que nuestros camiones anden con agua en lugar de gasoil o que el fuego se apague solo. Hoy salimos a las rutas y a los incendios forestales con lo justo, arriesgando la vida con material desgastado”, advierten referentes del sector.

La jornada del 2 de junio, que históricamente se caracteriza por los tradicionales desfiles y toques de sirena festivos, se transformó este año en una jornada de visibilización y reclamo generalizado. Los bomberos exigen el cumplimiento irrestricto de la Ley Nacional 25.054 para garantizar la seguridad de quienes, de manera altruista, cuidan la vida de los ciudadanos.

Autor: admin