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La interna en la cúpula del Poder Ejecutivo sumó un capítulo de máxima tensión. La vicepresidenta de la Nación, Victoria Villarruel, cuestionó públicamente la reciente compra de un avión destinado a la Fuerza Aérea bajo el argumento de que la unidad se encuentra en mal estado, desatando un nuevo enfrentamiento con la gestión del presidente Javier Milei y horadando aún más la convivencia política dentro de La Libertad Avanza.

A través de un fuerte mensaje público, la titular del Senado no ahorró calificativos para criticar el manejo del área de Defensa e ironizó sobre la falta de consecuencias políticas en la actual administración: aseguró que en otros gobiernos “por mucho menos, renunciaban todos los implicados”.

Las objeciones de Villarruel apuntaron de forma elíptica, pero directa, a la cartera que conduce el ministro Luis Petri. Además del equipamiento, la vicepresidenta visibilizó la crisis del sector y afirmó que "los sueldos del personal militar están en el subsuelo", advirtiendo simultáneamente que la Obra Social de las Fuerzas Armadas (IOSFA) se encuentra "totalmente quebrada". En ese contexto de precarización, lanzó una fuerte pregunta retórica: "¿A quién responden estos uniformados?".

Reclamos en el Día de la Armada

El duro posicionamiento de la vicepresidenta coincidió con otras demandas institucionales provenientes del seno de las propias fuerzas. Durante el acto oficial por el Día de la Armada, celebrado en la Base Naval Puerto Belgrano, el jefe de la fuerza, almirante Juan Carlos Romay, reclamó ante los funcionarios nacionales una política sostenida de inversión en equipamiento, tecnología y mantenimiento naval.

Romay advirtió abiertamente sobre las severas limitaciones operativas que condicionan la tarea diaria y remarcó que la Argentina no puede ceder presencia estratégica en el Atlántico Sur ni descuidar la protección soberana de sus recursos marítimos.

Ruptura expuesta de cara a 2027

El episodio expone que el distanciamiento entre las dos máximas autoridades del país ha dejado de confinarse al plano de los despachos privados. La relación política atraviesa una fractura expuesta luego de que el propio presidente Milei catalogara a su compañera de fórmula como “traidora” y “demagoga”, al considerar que la abogada persigue una agenda legislativa y doctrinaria disociada de la estrategia de la Casa Rosada.

Desde el entorno presidencial acusan a Villarruel de armar una estructura de poder con la mirada fija en el armado electoral de 2027. Por su parte, la vicepresidenta descarta de plano los rumores sobre una eventual renuncia y denuncia una campaña de presiones internas destinadas a esmerilar su figura institucional.

Autor: admin