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Desde Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), el dirigente Pablo Karnatz sostuvo que la medida va en la dirección correcta, pero remarcó que el impacto real en la provincia es prácticamente nulo debido a la falta de modificaciones sustanciales en la soja y al peso de los costos logísticos en el norte del país.

Si bien la medida oficial contempla una baja en las retenciones para el trigo y la cebada —que pasarán del 7,5% al 5,5% a partir del próximo 26 de junio—, los productores de Santiago del Estero advierten que el beneficio general para la región es limitado y que el mercado esperaba un alivio fiscal de mayor envergadura.

El dirigente ruralista de CRA, Pablo Karnatz, analizó el alcance de la disposición y cuestionó con dureza la falta de incentivos reales para el cultivo principal de la provincia. “En realidad no te puedo decir que me bajaron las retenciones en la soja”, afirmó el referente, poniendo el foco en que las provincias del norte argentino continúan condicionadas por factores impositivos y geográficos.

El peso de las distancias y la prioridad del superávit

Para las economías regionales alejadas de las terminales portuarias, como Santiago del Estero y Chaco, una reducción más profunda en los derechos de exportación resulta clave para compensar los elevados costos de flete y transporte. En este escenario, Karnatz consideró que la Casa Rosada prioriza sostener el equilibrio de las cuentas públicas por encima de las demandas del agro: “Es evidente que el superávit fiscal requiere cobrar retenciones”, expresó.

A esta presión fiscal se le suma un panorama complejo en materia de insumos fundamentales para la actividad. Los productores de la región enfrentan una suba constante en el precio de los combustibles y los fertilizantes, variables que erosionan los márgenes de rentabilidad y desdibujan el efecto de los recientes anuncios oficiales.

Impacto nulo en la estructura agrícola local

Al evaluar la situación específica del territorio santiagueño, el diagnóstico del dirigente de CRA fue contundente: “Diría que no hay cambio”. El argumento principal radica en que la matriz productiva de la provincia está fuertemente volcada a la soja, el cultivo que quedó al margen de las modificaciones impositivas de relevancia.

Aunque Karnatz reconoció que la baja de dos puntos porcentuales para quienes siembran trigo representa "un puntito" favorable para la planificación, aclaró que el cereal no se ubica entre las principales apuestas agrícolas de los campos locales. Por este motivo, definió el impacto general de la reforma gubernamental como "bastante pobre" para el entramado productivo de la provincia, concluyendo que mantendrán una postura de cautela y racionalidad ante la coyuntura económica actual.

Autor: admin