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Las clases fueron suspendidas, los barrios están aislados y el acceso al combustible pende de un hilo por el anegamiento de las estaciones de servicio.

La ciudad de Los Juríes atraviesa sus horas más dramáticas. Lo que comenzó como una emergencia climática se ha transformado en una parálisis total tras una noche de precipitaciones persistentes que saturaron el suelo y volvieron a inundar las calles. Según el párroco local, Sergio Castillo, el agua ya comenzó a filtrarse en las viviendas, obligando a los vecinos a movilizarse a pie y con extrema dificultad entre el barro y las lagunas urbanas.

Educación y servicios en jaque

El impacto de la tormenta obligó a las autoridades a tomar medidas drásticas para proteger a la comunidad educativa:

  • Suspensión de clases: Las aulas permanecen vacías y, aunque algunos docentes intentan sostener el vínculo de forma virtual, la conectividad en las zonas rurales está severamente afectada.
  • Crisis de combustible: La preocupación se traslada ahora a las estaciones de servicio. Una de las bocas de expendio más importantes de la zona está completamente anegada, dejando solo un punto de carga operativo. Si el agua sigue subiendo, el ingreso de camiones cisterna para reponer stock quedará bloqueado, dejando a la ciudad sin suministro.

Un escenario de aislamiento

El panorama en los barrios periféricos es desolador. La saturación de los caminos rurales y el ascenso de las napas han dejado a cientos de familias en un virtual aislamiento. "Los que salen, lo hacen caminando y con mucha dificultad", describió Castillo, reflejando el agotamiento de una población que ve cómo el agua recupera terreno con cada nueva nube.

Mientras el pronóstico sigue siendo incierto, Los Juríes resiste en soledad, esperando que el cese de las lluvias permita, al menos, iniciar las tareas de escurrimiento en una ciudad que hoy se encuentra literalmente sitiada por el agua.

Autor: admin