El asado, un lujo en extinción: el consumo de carne cae a su mínimo histórico en dos décadas
La mesa de los argentinos atraviesa una transformación forzada por el bolsillo. Según los últimos datos del INDEC, la carne vacuna registró un incremento del 6,9% durante el mes de marzo, una cifra que sacude la economía familiar al situarse muy por encima del 3,4% de la inflación general. Este fenómeno ha llevado el valor promedio de los cortes más populares a rozar los $18.000 por kilo, acumulando una variación interanual del 55,1%.
Los cortes que más golpean al presupuesto
El informe del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) revela que los incrementos no fueron uniformes, ensañándose particularmente con los productos de mayor rotación en los hogares:
- Picada común: lideró las subas con un impactante 20,4%.
- Carnaza común: sufrió un ajuste del 17,7%.
- Falda: aumentó un 13,4% en solo treinta días.
Un retroceso histórico en el consumo
La escalada de precios ha generado una respuesta inmediata y drástica en la demanda. De acuerdo a la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados (CICCRA), durante el primer trimestre de 2026 se consumieron 512,8 mil toneladas, lo que representa un desplome del 10% en comparación con el mismo período del año pasado.
La estadística más alarmante se refleja en el consumo per cápita: actualmente, un habitante promedio consume 47,3 kilos anuales. Esta cifra marca el nivel más bajo en más de 20 años, quedando peligrosamente lejos de la barrera histórica de los 60 kilos que supo ser el estandarte de la dieta nacional.
Este escenario no solo evidencia una pérdida de poder adquisitivo, sino un cambio profundo en los hábitos culturales. Los cortes tradicionales, pilares del menú local, están siendo desplazados o eliminados de la lista de compras, confirmando que el asado ha dejado de ser un ritual cotidiano para convertirse en un artículo de lujo.
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