Crónica de una historia anunciada: Cuando la falta de obras pesa más que el agua
LOS JURÍES.— "Del desastre nadie se hace cargo, pero en las fotos salen todos perfectos". La frase resume el sentimiento de una comunidad que, una vez más, ve cómo el agua borra el progreso cotidiano. Mientras el discurso del gobierno municipal actual se refugia en la "inevitabilidad de la naturaleza" y la "crisis hídrica", los vecinos de Los Juríes denuncian que la verdadera causa no es el cielo, sino la falta de planificación y gestión de obras estructurales que no llegaron.
El bucle de las promesas incumplidas
Las inundaciones en Los Juríes no son una sorpresa; son eventos cíclicos y conocidos. Sin embargo, la historia parece repetirse en un bucle eterno de promesas de campaña que no se traducen en hechos. La crítica central apunta a la priorización de obras estéticas sobre las funcionales: de nada sirve una avenida nueva o un polideportivo si su vida útil se ve sentenciada por el agua cada pocos años.
El reclamo es técnico y concreto: se necesitan canales hacia los Bajos Submeridionales. Una obra de magnitud que conecte la región con Santa Fe y Chaco para que el agua drene naturalmente hacia el Paraná. A pesar de ser una inversión costosa, es la única solución definitiva frente a parches que han terminado en la nada misma.
Decisiones que agravan el drama
A la falta de obras nuevas se suma el descuido —o la destrucción— de lo que ya funcionaba. Un ejemplo claro es la desaparición de una represa que históricamente contenía y drenaba el agua del centro de la ciudad. Su eliminación hoy pasa factura: zonas que en las crecidas de 2015 y 2019 se mantuvieron secas, como la plaza principal y el colegio secundario, hoy sufren las consecuencias de decisiones de gestión cuestionables.
La "política de la foto" y la desinformación
El malestar social se agrava al observar el manejo de la asistencia. Vecinos relatan que la prioridad parece ser el despliegue de cámaras y celulares para capturar la sonrisa del funcionario de turno antes que la entrega efectiva de la ayuda.
"La necesidad ajena se convirtió en el arma ideal para la campaña", denuncian desde los sectores afectados.
En lugar de llevar tranquilidad, el clima político se enrarece con:
- Ataques cruzados: Mientras se pide "bajar banderas políticas", el hostigamiento al adversario no cesa.
- Información dudosa: Difusión de datos falsos o sesgados que alimentan el enojo y exponen a los vecinos.
- Resiliencia forzada: Un discurso que intenta convencer al ciudadano de que su capacidad de "aguantar" es una virtud, cuando en realidad es la consecuencia de una falta de respuestas oficiales.
Mientras el barro cede, queda una certeza amarga: Juries es un pueblo solidario, pero la solidaridad no construye canales. El reclamo es claro: menos cámaras para el Facebook y más compromiso con las obras que realmente salvan vidas y patrimonio.
admin
Comentarios
Deja tu comentario