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Esta fluctuación, que había sido anticipada por referentes del sector hidrocarburífero, responde a un complejo equilibrio entre las estrategias comerciales de las petroleras y la actualización de tributos nacionales que impactan directamente en el costo final al consumidor.

El relevamiento actualizado en las estaciones de servicio de la capital santiagueña confirma que la barrera de los $ 2.000 ya ha sido superada en los segmentos de mayor calidad. YPF y Shell lideran este ajuste, con variaciones que oscilan entre los $ 10 y los $ 60 por litro, dependiendo del tipo de combustible. Este movimiento de pizarras refleja una presión constante sobre la logística y el transporte, sectores que asumen el impacto inmediato de cada incremento.

Radiografía de los nuevos precios

El esquema de costos actual posiciona a las naftas premium con valores que ya se despegan del resto de la oferta. En las estaciones de la petrolera estatal, la nafta súper se ubica en los $ 1.797, mientras que su versión premium alcanza los $ 1.939. Por su parte, el diésel de mayor tecnología ya se comercializa a $ 2.048.

En el caso de las banderas privadas, la brecha es aún más pronunciada. La nafta de mayor octanaje ha trepado hasta los $ 2.061, mientras que el diésel premium se posiciona como el producto más costoso del mercado, superando los $ 2.140 por litro.

El trasfondo impositivo y comercial

Más allá de las decisiones corporativas de las compañías petroleras, el aumento encuentra una justificación técnica en el movimiento de los impuestos internos. La Secretaría de Energía de la Nación ha aplicado recientemente una actualización de aproximadamente $ 15 sobre estos gravámenes, los cuales arrastraban un retraso superior a un año.

Es importante destacar que estos tributos, si bien son recaudados por el Estado nacional, revisten un carácter coparticipable. Esto significa que una parte de lo recaudado en cada carga de combustible regresa a las provincias a través del erario público, lo que añade una capa de complejidad económica al debate sobre la actualización de precios: mientras el consumo se resiente por el costo, el flujo de fondos federales depende de la regularización de estas tasas impositivas.

 

Autor: admin