Alarma fiscal: La recaudación impositiva encadena siete meses de caída libre
El IVA y los derechos de exportación lideran el retroceso, mientras el Impuesto PAIS prácticamente desaparece del mapa tributario.
El enfriamiento de la economía argentina ha quedado plasmado en números rojos. Según el último informe de la Fundación Encuentro, basado en datos de la ARCA, la recaudación tributaria de febrero de 2026 confirmó una tendencia alarmante: un retroceso real del 9,9% interanual. Con este dato, el fisco suma siete meses consecutivos perdiendo contra la inflación y la recesión.
Un retroceso de tres años
En términos de poder adquisitivo, el Estado recaudó 16,2 billones de pesos en febrero. La cifra no solo es inferior a los 18 billones de febrero de 2025, sino que sitúa la capacidad de ingresos del sector público en niveles similares a los de 2023.
Esta erosión de recursos se explica por una "tormenta perfecta": la caída del consumo interno y las políticas oficiales de desgravación impositiva.
Radiografía de la caída: Los sectores más golpeados
La estructura de ingresos sigue dependiendo de tres pilares (IVA, Ganancias y Seguridad Social), pero los cimientos muestran grietas profundas:
- Consumo en picada: El IVA, termómetro principal de las compras de los ciudadanos, sufrió una estrepitosa caída real del 14,6%.
- Comercio exterior: Los Derechos de Importación retrocedieron un 26,8%, mientras que las retenciones al agro (Derechos de Exportación) cayeron un 39,7%, producto de la quita de alícuotas en soja, trigo y maíz.
- El fin de una era: El Impuesto PAIS registró una caída del 101,0%, dejando de ser una fuente de financiamiento relevante para el esquema fiscal.
La excepción: El único tributo que logró escapar a la tendencia general fue el Impuesto a los Combustibles, con un crecimiento del 18,6%, apuntalado por la actualización de sus montos.
Impacto en las provincias
El panorama para el resto de 2026 es complejo. El acumulado del primer bimestre ya se ubica un 7,5% por debajo de lo registrado en el mismo periodo de 2023.
Esta merma persistente no solo complica las metas de equilibrio fiscal del Gobierno Nacional, sino que traslada la crisis a las provincias. Al reducirse la masa coparticipable, los gobernadores enfrentan un escenario de menores recursos para infraestructura y asistencia social en un contexto de demanda creciente.
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