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En un giro que apela a la nostalgia y a la potencia pura, el Turismo Carretera regresará a la pista santiagueña recuperando su configuración más veloz: la mítica Curva 1 rápida. Esta decisión técnica, que prioriza la esencia del automovilismo nacional, transformará por completo la dinámica de la competencia al prescindir del trazado mixto que habitualmente utilizan categorías internacionales.

La modificación principal radica en la eliminación del sector que comprende las curvas 1, 2 y 3, permitiendo que la recta de largada se fusione directamente con la sección más rápida del circuito. Al no contar este año con la visita del MotoGP, cuyas normativas de seguridad exigen zonas de frenado específicas para las dos ruedas, las autoridades del autódromo han optado por liberar la vía de protección. El resultado es una extensión asombrosa de la recta principal, que pasará de los 1.000 metros convencionales a unos impactantes 1.320 metros, consolidándose como una de las más largas de toda la Argentina.

Este cambio estructural no es solo una cuestión de velocidad final, sino una solución estratégica para la numerosa grilla que presenta actualmente la categoría. Con una recta de estas dimensiones, el pelotón podrá ordenarse con mayor limpieza al momento de la partida, evitando el efecto embudo que suele perjudicar a los autos del fondo. Además, se espera que el incremento en la aceleración antes del primer frenaje multiplique las maniobras de sobrepaso, devolviendo al trazado ese "corazón retro" donde la succión y el coraje de los pilotos definen las posiciones.

La cita de mayo se enmarca en un 2026 de altísima actividad para el trazado santiagueño, que reafirma su lugar como epicentro del deporte motor en la región. Con la confirmación de la llegada del Turismo Nacional y el TCR South America, la recuperación de esta variante histórica para el TC se percibe como el plato fuerte de una temporada donde el rugido de los motores volverá a sonar con la intensidad de las grandes épocas.

Autor: admin