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El fenómeno responde a una combinación de lluvias intensas en la cuenca alta y a la necesidad de liberar grandes volúmenes de agua desde el embalse de Termas de Río Hondo.

Imágenes que reflejan la magnitud de la crecida

El siguiente registro audiovisual permite dimensionar la fuerza que adquirió el río Dulce en los últimos días y entender por qué se mantienen las restricciones en zonas ribereñas:

Lluvias en Tucumán y aporte de los ríos a la cuenca

El origen de la crecida está directamente vinculado a las lluvias intensas en la provincia de Tucumán, que impactaron sobre la cuenca del sistema Salí–Dulce y elevaron el nivel de los ríos que alimentan al embalse de Termas de Río Hondo.

El siguiente video muestra la apertura de compuertas en el dique El Cadillal, sobre el río Salí, liberando volúmenes de agua que posteriormente convergen en el embalse de Termas de Río Hondo y contribuyen al incremento del caudal que se descarga aguas abajo:

El embalse recibe aportes de varios ríos tucumanos, entre ellos el río Salí —el principal— y sus tributarios: Gastona, Medina, Marapa, Lules y Chico. Cuando estos cursos aumentan su caudal de manera simultánea, el volumen de agua que ingresa al embalse crece de forma acelerada.

Ante este escenario, las autoridades hidráulicas se ven obligadas a incrementar la erogación desde el Dique Frontal para mantener el nivel del embalse dentro de parámetros de seguridad. Esa liberación controlada se traduce en una mayor descarga hacia el río Dulce aguas abajo, ya en territorio santiagueño.

Aumento de la erogación desde el Dique Frontal

En los últimos días, la descarga desde el embalse superó los 850 metros cúbicos por segundo, uno de los valores más altos registrados en lo que va del año. Si bien la maniobra es preventiva, su impacto es inmediato sobre el comportamiento del río, que gana velocidad, profundidad y capacidad de desborde.

Impactos locales y medidas de precaución

El avance del agua ya se hace sentir en sectores ribereños de La Banda, la capital provincial y parajes rurales ubicados aguas abajo. Caminos anegados, erosión de márgenes y zonas bajas cubiertas por el agua forman parte del escenario que obliga a extremar precauciones.

Las autoridades mantienen la prohibición de ingreso al cauce del río y refuerzan los controles para evitar accidentes. Defensa Civil, fuerzas de seguridad y personal municipal trabajan de manera coordinada para monitorear la evolución del fenómeno.

Riesgo aguas abajo: alerta por la laguna Mar Chiquita

La preocupación no se limita a Santiago del Estero. El río Dulce es el principal afluente de la laguna Mar Chiquita, en el noreste de Córdoba, por lo que un sostenimiento prolongado de caudales elevados podría provocar una suba significativa del nivel de la laguna.

Este tipo de escenarios ya ocurrió en el pasado. Crecidas extraordinarias del río Dulce derivaron en expansiones abruptas de Mar Chiquita, generando inundaciones severas, daños en infraestructura, afectación productiva y el desplazamiento de comunidades enteras en zonas ribereñas.

Al tratarse de una laguna endorreica, sin salida natural, el agua que ingresa se acumula y puede tardar años en retroceder, lo que amplifica los impactos sociales y ambientales de cada evento extremo.

Un desafío de gestión integral del agua

La situación actual vuelve a poner en evidencia la necesidad de una gestión integral de la cuenca, que contemple la relación directa entre las lluvias en Tucumán, la operación de los embalses y los efectos aguas abajo en Santiago del Estero y Córdoba.

En un contexto de mayor variabilidad climática y eventos extremos más frecuentes, el monitoreo permanente, la coordinación interprovincial y la planificación a largo plazo resultan claves para reducir riesgos y proteger a las poblaciones expuestas.

Autor: admin