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El escenario José Omar Figueroa se transformó en una olla a presión de emociones cuando, cerca de la madrugada, Soledad Pastorutti volvió a pisar suelo añatuyense. La última vez que la santafesina había estado en este festival fue en 1998, cuando apenas despuntaba como el fenómeno que revolucionó el folklore nacional.

Un puente hacia la memoria: El recuerdo de Don Sixto

Uno de los momentos más conmovedores de la velada ocurrió cuando Soledad hizo una pausa para recordar su vínculo con Santiago del Estero.

  • El homenaje de 1998: La artista recordó con lágrimas en los ojos aquel momento en que, siendo una adolescente, entregó un reconocimiento a Don Sixto Palavecino en ese mismo predio.
  • Sentido de pertenencia: "Este festival me trae lindos recuerdos", confesó ante un Anfiteatro Padre Suárez que la abrazó con una ovación ensordecedora.

n show "enfiestado" y arrollador

Fiel a su estilo, "La Sole" no dio respiro:

  1. ADN Santiagueño: El repertorio estuvo cargado de chacareras que pusieron a bailar a las miles de almas que colmaron el anfiteatro.
  2. Clásicos y Actualidad: Logró un equilibrio perfecto entre los himnos que la consagraron y las nuevas composiciones de su etapa más reciente, demostrando una vigencia absoluta.
  3. Energía Pura: Con su voz intacta y su clásica presencia escénica, "enfiestó" la plaza entera, convirtiendo el festival en una verdadera celebración popular.

La presencia de Soledad, sumada al reciente éxito de Sergio Galleguillo, posiciona a la edición 2026 del Festival de la Tradición como una de las más exitosas de las últimas décadas. La masiva concurrencia no solo celebró la música, sino que reafirmó la importancia de este evento como el corazón cultural del sudeste santiagueño.

El cierre: El espectáculo culminó con una marea de pañuelos al viento y un aplauso que pareció no querer terminar, sellando un pacto de amor entre la artista y el pueblo añatuyense que tardó 28 años en renovarse, pero que valió cada minuto de espera.

Autor: admin