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En un fin de semana marcado por el viento y la naturaleza en estado puro, los integrantes del Club de Observadores de Aves (COA) Kakuy realizaron su última salida del año. El destino elegido fue el majestuoso cordón de las Sierras de Guasayán, un oasis de biodiversidad que se eleva sobre la llanura santiagueña.

Un tesoro ecológico e histórico

Las sierras no solo impactan por su geografía, sino por ser guardianas de nuestra memoria:

  • Diversidad Biológica: Un ecosistema único donde el monte santiagueño se funde con la altura, permitiendo el avistaje de especies difíciles de encontrar en otros puntos de la provincia.
  • Legado Ancestral: Un lugar que conserva huellas de nuestro pasado aborigen y colonial, otorgándole una mística especial a cada sendero.

El encuentro con el Gigante de los Andes

El momento más emocionante de la jornada fue, sin dudas, el avistaje del Cóndor Andino. Ver al ave voladora más grande del mundo surcar los cielos de Guasayán, como un centinela de las cumbres, es un recordatorio del valor estratégico de estas sierras para la conservación.

El corazón del club: Su gente

Desde el COA Kakuy expresaron un profundo agradecimiento a todos sus miembros. Ellos son quienes, con binoculares en mano y una paciencia infinita, transforman cada salida en una lección de respeto por la casa común.

"La belleza de nuestras aves es un tesoro que no se puede contar con palabras, solo se puede sentir bajo el cielo de nuestras sierras".

Autor: admin