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Bolsas, filas interminables, el apuro por "llegar con el regalo" y esa presión invisible de gastar, gastar y gastar. Pareciera que el valor de la Navidad se mide hoy por el tamaño del paquete o la marca de la etiqueta, sumergiéndonos en una "locura de compras" que muchas veces nos deja vacíos antes de empezar.

El mercado contra el sentido

En medio de las ofertas y el marketing agresivo, el verdadero sentido de la Navidad corre el riesgo de quedar sepultado. Nos hemos acostumbrado a correr detrás de lo material, olvidando que la esencia de esta fecha no nació en un comercio, sino en la humildad de un pesebre.

La economía hoy nos pone a prueba, pero la verdadera "inflación" que debería preocuparnos es la del ego y el desinterés. Gastar más de lo que tenemos no garantiza una noche más feliz; muchas veces, solo garantiza una preocupación más para el mes de enero.

Volver a la identidad santiagueña

Si algo caracteriza a nuestra idiosincrasia santiagueña, es la hospitalidad y el "estar". Para nosotros, la Navidad siempre fue el reencuentro del que vuelve al pago, el abrazo con el vecino y el compartir lo que hay, sea mucho o sea poco.

  • El regalo más caro es el tiempo: En un mundo hiperconectado, regalar presencia, una escucha atenta o un abrazo sentido vale más que cualquier objeto electrónico.
  • La mesa compartida: El sentido no está en el lujo de la cena, sino en quiénes están sentados alrededor. El pan compartido tiene otro sabor cuando hay paz y unión.
  • Solidaridad: En momentos difíciles, el verdadero espíritu navideño se ve en el que mira al costado y ayuda al que menos tiene, como lo vemos hoy en las colectas por los que sufren.

Una invitación a la pausa

Que el ruido de las cajas registradoras no nos impida escuchar el latido de nuestra propia familia. Navidad es nacimiento, es esperanza y, sobre todo, es amor puesto en acción.

Quizás este año el mejor regalo no sea algo que se compra con tarjeta, sino el perdón que estaba pendiente, la visita que veníamos postergando o simplemente el agradecimiento por estar juntos una vez más. Menos centros comerciales y más centros de mesa donde quepan todos. Menos gasto y más gesto.

Autor: admin