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Hay personas que eligen transformar su tiempo en amor, y Ana Carabajal junto a su incansable grupo de amigas, son el ejemplo vivo de ello. Como ya es una tradición que brota del corazón, volvieron a decir "presente" para acompañar a los niños y niñas del servicio de Oncología y a quienes se encuentran internados.

Más que donaciones, un mensaje de fe

La visita no solo consistió en acercar donaciones materiales, sino en algo mucho más profundo: llenar de sonrisas, esperanza y acompañamiento cada rincón de las salas donde se libra la batalla más difícil.

En un contexto donde la salud pone a prueba a las familias, estos gestos logran que todo se vuelva un poquito más fácil. Son manos santiagueñas que se extienden para sostener a otras, demostrando que nadie está solo en su lucha.

El motor de la constancia

Desde la comunidad se agradece profundamente:

  • La constancia: Por no faltar nunca y convertir la solidaridad en un compromiso anual.
  • La acción: Por demostrar que cuando el corazón se pone en movimiento, el impacto es transformador.
  • La humanidad: Por estar siempre, especialmente en las fechas donde el afecto es la mejor medicina.

“Gracias por demostrar que la verdadera Navidad ocurre allí donde alguien extiende su mano para cuidar a otro.”

Autor: admin