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ArteVivo es una de ellas. Y esta vez —en su 3.ª edición, especial Navidad— regresa con la promesa de convertirse en ese paseo donde la ciudad respira más lento, donde el tiempo se mezcla con el aroma a mate, el sonido de los músicos probando micrófonos y el movimiento inquieto de los artesanos preparando sus puestos.

Este domingo 21 de diciembre, desde las 18 hasta las 24, el espacio volverá a abrir sus puertas en Tinkuy, patio cultural (Club Hípico, Parque Aguirre) para que los visitantes encuentren sus regalos navideños entre manos santiagueñas, como define la organizadora Naisha Chandi, que insiste en remarcar un espíritu: “queremos que la gente compre a quienes crean, a quienes producen desde la provincia, que sientan que cada pieza lleva un pedacito de Santiago”.

La feria se ha consolidado como un punto de encuentro para marcas de productos o servicios manufacturados, de creación propia. Los revendedores, si bien no están excluidos, deben consultar previamente. “La idea es priorizar el trabajo original, el diseño propio”, explican desde la organización. Y con esa consigna, este año la propuesta se expande.

Más de 70 emprendedores, artesanos y diseñadores confirmaron su presencia. Los hay de todos los rubros: desde joyería contemporánea hasta tejidos tradicionales, desde objetos de cerámica hasta cosmética natural, pasando por textiles, ilustraciones, juguetes, decoración y piezas únicas que no suelen encontrarse en circuitos comerciales tradicionales.

Pero eso no es todo. La feria incluye food trucks de helados y jugos, un bar abierto para quienes prefieren sentarse a disfrutar de la noche, y un espacio para niños que convierte la visita en un paseo familiar. También habrá empresas locales que acompañan con sorteos y regalos, sumando ese toque navideño que se mezcla con luces cálidas, música y colores.

UN PASEO PARA QUEDARSE

Si en algo coincide el público de ediciones anteriores es que ArteVivo no es una feria para pasar de largo. Es un sitio para quedarse, para caminar despacio, para dejarse llevar por los colores, las texturas, la música y la conversación fácil entre los puestos. "Es un lugar hermoso para pasar la tarde-noche en familia o con amigos. Podés llevar tu mate o disfrutar del bar abierto", resumen desde la organización.

La edición navideña busca reforzar ese espíritu: que el encuentro sea algo más que una compra; que se vuelva un momento de comunidad, una celebración de los oficios, de la economía local, de las manos que producen lo que después regalamos para abrazar a otros.

En un diciembre donde la ciudad se enciende entre fiestas, cierres de año y compromisos, ArteVivo ofrece una pausa luminosa. Un respiro. Una feria que se vuelve paseo, una feria que se vuelve relato de identidad.

Y tal vez sea por eso que cada año crece un poco más. Porque quienes pasan suelen volver. Porque quienes crean encuentran una vidriera amplia, cuidada, generosa. Y porque, como repiten los organizadores, “ArteVivo no es solo un evento: es un proyecto que crece, que escucha y que acompaña a la comunidad emprendedora”.

El 21 de diciembre, cuando el sol se esconda y las luces empiecen a marcar el pulso de la noche urbana, ArteVivo volverá a desplegarse. Con música, con arte, con creadores en acción. Y con esa mezcla de feria, crónica urbana y ritual comunitario que ya es parte de su identidad. Una invitación abierta, luminosa y festiva para cerrar el año entre manos santiagueñas.

 

 

 

 

 

 

 

Autor: admin