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Este ritual, que se celebra cada 1 y 2 de noviembre, transforma lo que podría ser un momento de tristeza en una sentida y luminosa fiesta de fe, coincidiendo con el Día de Todos los Santos y el Día de los Fieles Difuntos.

Un Rito de Transmutación: Dar "Luz" a la Eternidad

Las Alumbradas, cuyo nombre es explícito, es un testimonio de la fe santiagueña en la vida después de la muerte. No se trata simplemente de recordar, sino de honrar y 'dar luz' a aquellos que han "transmutado" o pasado de la muerte a la "vida eterna" o a otra dimensión.

"Cuando parece que ya no hay esperanza, nosotros, con nuestro corazón festivo y lleno de fe, podemos hacer de lo aparentemente triste, una gran celebración."

Este ritual de luz simboliza la creencia de que el alma de los difuntos continúa existiendo y debe ser acompañada espiritualmente en su viaje. Es una manifestación de que la muerte tiene un significado muy especial en la cultura local, siendo vista como un pasaje, no como una aniquilación.

Fundamento Filosófico y Testimonio de Fe

La celebración de Las Alumbradas se sostiene en una genuina fe y en la certeza de la continuidad espiritual, reflejando una postura que se alinea con corrientes de pensamiento trascendental.

  • Visión Local: El santiagueño celebra el supuesto "fin" con luz, porque cree que hasta las cosas más oscuras pueden brillar con la fe que se les imprime.
  • Aporte Filosófico: Esta cosmovisión resuena con la afirmación del filósofo neoplatónico Plotino, quien sostenía: "la muerte no es algo que temer, sino la oportunidad para que el alma retorne a su origen y contemple el mundo inteligible."

Así, Las Alumbradas no son solo una tradición, sino un acto de profunda convicción que demuestra la capacidad única del pueblo santiagueño para enfrentar los grandes dilemas de la existencia con el corazón festivo, convirtiendo el recuerdo de los difuntos en una radiante afirmación de la vida eterna.

Autor: admin